Crowmie sostiene en el Foro Ciudades Neutras que el ahorro particular tiene que entrar en la financiación de la transición energética urbana
Valencia, 7 octubre de 2026.- Crowmie participó en el Foro Ciudades Neutras 2030, celebrado en Madrid, con una intervención centrada en el papel de la financiación participativa para impulsar proyectos energéticos locales. Pablo Valverde, cofundador y CMO de la compañía, defendió que la transición urbana necesita nuevas fórmulas para conectar capital privado, ciudadanía e infraestructura energética, siempre bajo un crecimiento ordenado y un marco regulatorio que permita desarrollar proyectos con garantías.
El encuentro, celebrado el 2 de octubre en International Lab Madrid, reunió a administraciones públicas, instituciones europeas, universidades, empresas, startups y ciudadanía para abordar los retos de la transición climática urbana. La participación de Crowmie se produjo dentro de la mesa “Innovación para transformar la ciudad”, orientada a analizar qué soluciones están transformando ya las ciudades y qué condiciones necesitan para escalar antes de 2030.
Los cuatro beneficios de financiar energía de proximidad
Durante su intervención, Valverde estructuró la oportunidad de la financiación participativa en energía alrededor de cuatro beneficios principales: acceso, estabilidad, precio e impacto.
El primero es el acceso a la inversión. La infraestructura energética ha estado históricamente reservada a grandes fondos, utilities o inversores institucionales, con tickets de entrada alejados del inversor particular. Modelos como el de Crowmie permiten que más personas participen en proyectos vinculados a activos reales, con una lógica distinta a la de los mercados financieros tradicionales y con impacto directo sobre la transición energética.
El segundo beneficio es la estabilidad del sistema eléctrico. Valverde recordó que el despliegue acelerado de renovables en Europa plantea nuevos retos para una red que no siempre puede absorber toda la generación disponible. En ese escenario, los proyectos de autoconsumo industrial ayudan a aliviar presión porque la energía se genera cerca del punto de consumo. El almacenamiento, por su parte, permite guardar excedentes renovables y liberarlos cuando la demanda lo requiere, aportando flexibilidad y continuidad al sistema.
El tercer beneficio es el precio. Cuando una industria, un polígono o una comunidad accede a una instalación solar próxima, puede reducir de forma significativa su coste energético. Para muchas pymes, que no siempre tienen capacidad de endeudamiento o liquidez suficiente para asumir una instalación propia, la financiación participativa abre una vía para acceder a energía más competitiva sin cargar directamente la inversión en su balance.
El cuarto beneficio es el impacto. Para Crowmie, la transición energética solo genera valor si se desarrolla con criterio técnico, económico y ambiental. Una instalación mal planteada puede crear ineficiencias, costes o impactos no deseados; en cambio, un proyecto bien diseñado puede reducir emisiones, mejorar la competitividad local y contribuir a un modelo energético más sostenible.
Crecer con garantías: regulación, orden y responsabilidad
Valverde también subrayó que la financiación participativa necesita garantías para crecer de forma responsable. La principal, según defendió, es un marco regulatorio estable, claro y capaz de acompañar el despliegue de renovables, autoconsumo y almacenamiento sin generar cuellos de botella.
El marco europeo y español ofrece una base favorable para la inversión en energías renovables, pero el crecimiento del sector sigue encontrando limitaciones vinculadas a la capacidad de red, los permisos, los criterios de conexión y la adaptación normativa a nuevos modelos de generación distribuida. Para Crowmie, estos retos no invalidan la oportunidad, pero sí obligan a ordenar el crecimiento y a seleccionar los proyectos con rigor.
“La financiación participativa en energía abre una oportunidad enorme para las ciudades: permite que más personas accedan a invertir en infraestructura energética, ayuda a aliviar la presión sobre la red, reduce el coste energético para empresas y comunidades, y genera impacto real. Pero ese crecimiento solo será sostenible si se hace con rigor, con proyectos bien planteados y con un marco regulatorio que acompañe”, señaló Pablo Valverde, cofundador y CMO de Crowmie.
Con su participación en el Foro Ciudades Neutras 2030, Crowmie refuerza su papel en la conversación sobre financiación, innovación urbana y transición energética. Para la compañía, el futuro de las ciudades no dependerá únicamente de consumir menos energía, sino de producirla, gestionarla y financiarla mejor.
Ciudades neutras: innovación, ciudadanía y energía local
El Foro Ciudades Neutras 2030 planteó la neutralidad climática como un reto que no depende solo de grandes estrategias institucionales, sino también de soluciones concretas capaces de implantarse en barrios, edificios, industrias, polígonos y comunidades. La transición urbana exige nuevas formas de producir energía, reducir emisiones, mejorar la eficiencia de las infraestructuras y activar la participación de empresas, administraciones y ciudadanos.
De esta forma, la financiación de proyectos energéticos locales se convierte en una pieza cada vez más relevante. La generación distribuida, el autoconsumo industrial y el almacenamiento energético permiten acercar la producción al consumo, reducir presión sobre las redes y facilitar que empresas o comunidades accedan a energía más limpia y competitiva.
La intervención de Pablo Valverde situó a Crowmie dentro de esa conversación: no como una plataforma de financiación aislada, sino como una firma que conecta inversión privada con activos energéticos reales. Para la compañía, la transición hacia ciudades climáticamente neutras necesitará tecnología, regulación, planificación urbana y, de forma muy clara, capital privado capaz de financiar infraestructuras útiles para la economía local.
Sobre Crowmie
Crowmie es una firma de inversión especializada en activos de infraestructura energética que democratiza el acceso a un sector hasta ahora reservado a grandes fondos. A través de su plataforma, tanto inversores particulares como institucionales pueden participar en proyectos de generación fotovoltaica y de almacenamiento energético en España y Europa, con estructuras diseñadas para generar rentabilidad estable y liquidez a largo plazo. Trabajando de la mano de promotores, operadores energéticos y socios estratégicos del sector, Crowmie gestiona cada proyecto de forma integral —desde la selección y el análisis hasta la operación y el seguimiento— con transparencia total hacia el inversor. Como parte del ecosistema de la transición energética, su modelo combina impacto ambiental real con retorno financiero sólido.
